16 mayo 2012

BUSCAR LA LUZ


Buscar la luz
en esta oscuridad
sin horizontes,
en este templo a oscuras
donde no hay un sagrario
iluminado.    

Caer sin gravedad
como muriendo,
como flotando
en aguas misteriosas.

Buscar a luz
como al final de un parto
prolongado.
La primera aspiración,
el primer frío,
el hambre,
la certeza de estar solo.

Buscar a oscuras
el regreso a casa.
Buscar a tientas
sin hallarte nunca

Sin corazón,
sin brújula,
ni espada

pelear cuerpo a cuerpo
con la angustia

y perder la razón
tan lentamente
que no distinga ya
si estoy soñando.

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04 febrero 2012

OJOS DE SOL

Tus ojos de sol
se anuncian a las seis de la mañana.
Brevemente el espacio
-el que habita tu luz-
parpadea los reflejos
rosados de una nube
o blancos de un cirro estacionado
en el intenso azul de una promesa
-la promesa del día que nace-
y saluda a la urbe.

Prisa lenta y silenciosa
minuciosa atraviesa la mañana
que se vuelve tarde
en todas sus iridiscencias.
Como batir de alas
tus pestañas, mariposas fugaces
me llevan al ocaso
-el ultimo destello anaranjado-
de un adiós que se anuncia
despuntando los últimos suspiros.

Luego, tu ausencia...

Un recuerdo de luna metafórica
vuelve su faz de párpados cerrados
sobre el canto de un grillo solitario.
                                      


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Larisa Pérez Ojeda
Derechos Reservados.

28 enero 2012

DENTRO


Dentro mío todo está apagado
corazón de mujer
gota de sangre
fuente de sangre mana y merma
pasión que fluye lejos.

Como una vela apenas encendida
soplo de vida
de noche vive y de día desangra
alma parpadeante, débil
y un aluvión
enorme
fardo pesado de mil penas
envuelve este frágil cuerpo
asfixiando los pétalos
de la flor
de la esperanza.

Un
amargo silencio
crepita entre los huesos
que crujen como barco
naufragado.
Zozobra en la marisma
llena de madrugada
el cansancio de mil vidas.

Una
lágrima púrpura
llora tu mocedad desnuda y fértil,
tu extinguido deseo,
la orfandad de tus besos,
la realidad impura,
estéril,
el porvenir
incierto…


Sol
calcinante
me recuerda la vida
que se acumula fuera de mi alcance
y un cielo azul
cae sin piedad sobre mis alas rotas.
El viento
ofrecido en bocanadas
se filtra
por el espejo roto de mi risa
-pneuma que se desangra y se renueva,
célula que se niega a
sosegarse-
rebeldía incendiaria
que me hace
levantar otra vez
mis viejos huesos
continuar
aún sin esperanzas
y con el corazón
hecho girones.

Luchando he de morir,
mas no vencida.

Larisa Pérez Ojeda
2011 © Derechos Reservados